Primer piso del museo
La cubierta de la Galera
Visto desde arriba, el sistema de remos —llamado “telar”— recuerda a una espina de pescado, simétrica respecto al pasillo central. En los bancos se sentaban lado a lado 3 remeros, un pie encadenado al asiento y el otro sobre la plataforma para impulsarse, en una remada al unísono llamada “monta y cae”. Se trata de una estructura relativamente simple, pero cuya optimización en términos de espacio y movimientos requirió años de estudios y ensayos.
Un cambio radical se produjo antes de mediados del siglo XVI: los 3 remos por banco, cada uno manejado por un galeote, fueron reemplazados por un único remo grande de más de 11 metros de longitud, equipado con manijas para facilitar su agarre.
En el centro del pasillo es visible una especie de collar, la mástil del palo mayor. Este se encajaba directamente sobre la quilla, tenía 15 metros de altura y terminaba en la cima con una caja de madera que contenía dos poleas para facilitar el izado del palo, una pieza de madera casi tan larga como el casco entero.
En el mástil se sujetaba la gran vela latina, de forma triangular. Movida por el viento y —en ausencia de este— por la fuerza humana, la galera no temía las calmas que a menudo detenían a los grandes barcos de casco redondo: podemos decir que era lo que hoy llamaríamos un “medio de transporte híbrido”.
