Tercer piso del museo
Génova y los emigrantes
Génova es el principal puerto de salida del Reino, al menos hasta principios del siglo XX, cuando —con el auge de la emigración del sur— se sumarán Nápoles, Mesina y Palermo.
Pero en el siglo XIX, los competidores del puerto de Génova siguen siendo sobre todo del norte de Europa: piamonteses, lombardos, trentinos y vénetos no tardan en descubrir que, si para ir a Estados Unidos se parte desde puertos atlánticos como Le Havre, se ahorra casi una semana de viaje: ¡vale la pena un largo viaje en tren si se ahorra en la travesía!
En Génova representan un gran negocio para los armadores y para quienes pueden lucrar con ellos: hacer llegar a Génova a las personas con días de antelación es un truco adoptado por astutos “agentes de viaje”, en connivencia con hoteleros sin escrúpulos. Quien no tiene dinero para pagar, se queda pernoctando en la calle, a la espera del día de la partida.
