Tercer piso del museo
La Estación Marítima
En un puerto esencialmente mercante, completamente carente de instalaciones para pasajeros, la Estación Marítima sigue siendo el lugar donde se prepara el embarque: aquí se “ahúman” los equipajes, para esterilizarlos de posibles parásitos; se realizan los exámenes médicos para prevenir la salida de personas afectadas por enfermedades incapacitantes: los estadounidenses las rechazarían a la llegada, con los costes a cargo de la compañía naviera. Finalmente, el aduanero en su garita —la primera estación interactiva del recorrido— controlará nuestro pasaporte, nos revelará nuestro nombre y nos dará útiles consejos de viaje.
